Aprendiendo a emprender Sin dejar de ser un programador Senior

15mar/108

Focaliza, prevé, avanza y analiza tus pasitos.

Casi todos los proyectos nacen de una idea básica, una idea breve, sencilla de no más de dos o tres lineas que vienen a cubrir una necesidad o una falta, algo que nosotros creemos que es necesario y que no hay en el mercado. Simplemente algo en lo que creemos.

Una vez decidida la idea, es cuando empezamos a emocionarnos con ella, a hacerla más grande, a pensar en ella todo el día, a esa idea de unas dos o tres lineas le vamos añadiendo anexos, ideas paralelas, nuevas vías de acción similares que pueden encajar en el proyecto... En definitiva, vamos pasando de las dos lineas al párrafo, y del párrafo a las 2 hojas.

En este momento, creemos que la idea es tan buena, vemos tantas opciones de rentabilizarla y tantas funcionalidades distintas que creemos que ha llegado el momento de llevarla a un desarrollador que la haga realidad, nos plantamos delante de él y soltamos todo lo que queremos. Esas cinco hojas llenas de ideas y garabatos que no paramos de hacer que crezca cada día un poco más llegan con el mismo peso al programador que coge el maremágnum como buenamente puede y saca un pequeño análisis del proyecto donde se incluyen todas las ideas al mismo nivel.

Pero nosotros estamos ansiosos, es nuestra idea, nuestro niño, y no dejamos de darle vueltas al mismo asunto, una y otra vez, día y noche. Y a la semana de entregar el proyecto a la empresa de programación ya les estamos llamando pidiendo que añadan tal y tal otra funcionalidad que vemos más que necesaria y obligatoria para salir a producción y la empresa de programación lo más que puede hacer es aceptar lo que dice el cliente, ampliar plazos (en el mejor de los casos) y tirar adelante como puede para hacer frente a todo lo que se avecina.

Y así más de una y dos veces, y al final, una vez que recibes el trabajo, con dos o tres meses de retraso y un montón de dinero de más gastado, te encuentras con que tu proyecto, tu idea, aquello que ocupaba dos lineas y tanto te gustaba, se ha convertido en una auténtica y estrambótica nave espacial que ni tu mismo entiendes, a la que te da miedo acercarte y de la que no ves más que un futuro oscuro...

Y ¿dónde ha estado el error? ¿Cómo se podría solucionar esto? ¿Qué se puede hacer?

Fácil, siguiendo unas simples pautas que harán todo más fácil:

  1. Focaliza – No pierdas nunca el horizonte, esas dos lineas son tu tantra y deberías repetirlo todas las mañanas, imprimelo si es necesario y ponlo en la pared de tu despacho. Es tu objetivo y no deberías olvidarlo nunca!
  2. Prevé – Piensa en todo lo que querrías que tuviera tu idea, y todas las alternativas que ves interesantes en un futuro, crea un roadmap y ponlas todas en él en función de la necesidad, pero se realmente crítico y nunca las mezcles con la idea original.
  3. Avanza – Es mejor sacar un germen en 5 días y verlo crecer en 5 años, que sacar un árbol en 5 años y verlo morir en 5 días por no arraigar. Así que adelante, no tengas miedo, crea algo rápido y casi sin funcionalidad, algo que cumpla tu idea de 2 lineas ya tendrás tiempo después para verlo crecer pasito a pasito.
  4. Analiza tus pasitos – Y sobretodo analiza tus pasitos, comprueba si realmente es útil la idea, si el nuevo anexo funciona como esperabas o hay que obviarlo, mira que resultados da cada cosa que haces y comprueba si realmente con ese cambio has dado en el clavo o no, da otro pasito más y vuelve a comprobar todo una y otra vez, a la larga esto te ahorrará más costes que hacerlo todo de cero.

Nota: Este post tenía pensado ponerlo en loogic como continuación de los dos post anteriores (Cerdo o Gallina. El puesto de consultor tecnológicoEl Usuario segmentado como fuente principal de ingresos), pero como tengo un poco abandonado mi propio blog, he decidido, aun a riesgo de perder audiencia, dejarlo aquí.

   
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